En días pasados la sensación de vacío que en mi ser se percibía era ta imponente que mi reflejo no destellaba algún tipo de esperanza, se veía gris y triste, hasta que el rayo de luz que del suelo vino pudo penetrar mi alma para así abrirle paso a la felicidad que ayer y ahora recorre mi ser de pies a cabeza, que es difícil de opacar con alguna palabra, sensación o recuerdo.
Al ver hacía atrás y poder sonreír admirando las maravillas de la nueva vida, descubrí que ahora que todo es perfecto solo necesito ese olor que me hacía volar sin poder pensar que tarde o temprano estaré de nuevo en aquel rincón lleno de excéntricas criaturas y lujos mundanos.
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